Francisco Peralta y Segovia

Que la obra de Francisco Peralta haya llegado hasta la Puerta de Santiago no ha sido obra de la oportunidad, ni de la casualidad. Segovia tiene una larga tradición de enseñanzas artísticas desde que Espinosa de los Monteros creara una escuela de dibujo en el siglo XVIII.

En los agostos de 1977 y 1978 imparte Peralta unos cursos de construcción de títeres para maestros, lo que será el puente para que, durante cuatro cursos, de 1980 a 1984, imparta clases de Vaciado y Modelado en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos instalada en la Casa de los Picos. Las recias paredes de la Casa de los Picos son testigos de las sutiles enseñanzas de Paco aplicadas a la construcción de marionetas.

En 1985 regresa a Segovia con su compañía Peralta del Amo, para participar en ese empeño que Julio Michel llevaba en la cabeza: Titirimundi, el mejor o, si se quiere, uno de los mejores festivales de títeres del mundo. Desde ese I Festival Internacional, Paco y Matilde no faltarán casi ninguna edición, actuando en ocasiones o recorriendo emocionados plazas, patios y teatros en cada una de ellas.

Tanta es su emoción por una ciudad entregada a las marionetas que Paco va cultivando en su cabeza la idea de que sea Segovia el lugar donde se recoja su obra. Así lo expresa y tanto el Ayuntamiento como la Fundación del Patrimonio Artístico de Castilla y León acogen con decisión su generosa oferta, materializada hoy en este peculiar Museo.

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