La Puerta de Santiago. Una puerta con mucha historia.

Ubicada en el lado norte de la Muralla: paso del recinto amurallado de la ciudad hacia el Puente Castellana (en Santo Domingo de Guzmán) y hacia el Camino de Santiago de Madrid. Comunicaba, pues, los arrabales de San Marcos y de San Lorenzo, Santuario de la Fuencisla, iglesia de la Veracruz o Alameda del Parral, con la zona intramuros.

La Puerta de Santiago inicialmente se denominó de Rodrigo Ordóñez. Entre 1247 y 1290 pasó a llamarse de Santiago, haciendo referencia a la cercana iglesia de Santiago, desparecida en 1836.

Construida en el S XII con un único piso, el cual alcanzaría el adarve de la muralla, y sobre él se elevaría una torre caballera que sobresaldría por los flancos dirigidos hacia la ciudad, todo rematado con almenas. A finales de la Edad Media se adosa una torrecilla circular, cuya finalidad hoy en día no está clara. Para su defensa se la dotó de una buhedera aspillerada (hueco estrecho y profundo en el techo para defender desde arriba) y volada desde la que arrojar líquidos y otros objetos, y dos puertas de dos hojas en los extremos, un rastrillo intermedio y un cuerpo de guardia con tres saeteras (abertura alta y estrecha en el muro desde la que se podía disparar saetas o arrojar objetos) que permitían el control del paso.

En el siglo XVI sufre una transformación importante: la fachada orientada a la ciudad se construye sobre un arco de medio punto delimitado por sillares almohadillados y dovelas de piedra. Se derribó la torre caballera y los frentes con merlones, y se sellaron las almenas y saeteras (quedando ocultas en el muro interior)

Varias transformaciones y usos a lo largo del tiempo, hacen que tenga el aspecto de hoy en día. En 1820 y 1883 el Ayuntamiento determina su demolición (afortunadamente no sucede). En junio de 1891 se entrega a la Junta de Socorros para que se destine a Refugio de Pobres. Entre 1938 y 1952 se habilita como vivienda, y se cede como estudio al pintor Santos Sanz. La última restauración y más completa se llevó a cabo entre los años 2011 y 2012. Se trata de una restauración integral del edificio, tanto interior como exterior, llevada a cabo después de exhaustivos estudios.

Al cuerpo principal se accede a través de un arco de ladrillo en forma de herradura (a esta zona de paso se la dotó de cierta espiritualidad, y en ella podemos encontrar una escultura de la virgen del Camino, sustentada sobre dos vigas de artesonado policromado, así como restos de pinturas murales representando a San Miguel). En el interior hay dos arcos de medio punto paralelos desde los que cerraba el rastrillo o peine. La parte superior tiene una bóveda de cañón sobre la que se levanta el cuerpo de guardia. La Puerta está cubierta por una tradicional techumbre de teja árabe a cuatro aguas, apoyada sobre los merlones.

Desde el año 2014 alberga la Colección de Títeres de Francisco Peralta: 38 marionetas donadas por el maestro, considerado uno de los mejores marionetistas de nuestro país y muy ligado a la ciudad de Segovia. En 1990 fue el primer titiritero en conseguir la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes.