La revolución de Carlos III: Las prensas de volante

El sistema de acuñación de monedas por medio de la prensa de volante se basa en grabar los diseños del anverso y reverso de la moneda imprimiendo un fuerte golpe seco al cospel, empleando para ello una prensa accionada por la fuerza humana. Aunque el sistema se empezó a experimentar en el siglo XVI, fue a partir del siglo XVIII cuando se implantó de forma generalizada.

La prensa de volante cuenta con una peana que soporta la caja o castillo constituido por dos pilares de hierro unidos por la parte superior. en la zona de unión entre ambos pilares existe un orifico por el que discurre un tornillo cuyas estrías describen una hélice de trazado muy vertical. Además, la parte superior del tornillo está rematada por un largo brazo horizontal llamado balancín, que facilita su movimiento (por el principio de la palanca en cuyos extremos existen dos bolas macizas que permiten aumentar la fuerza del golpe.

En la zona inferior, en el centro de la peana, se encuentra la maceta que consiste en una pieza metálica sobre la que quedaba fijo uno de los dos troqueles de acuñación, mientras que el otro se fijaba al extremo inferior del tornillo.

La prensa se situaba junto a un pequeño foso donde se instalaba el monedero, operario encargado de colocar el cospel sobre la maceta, así como de retirarlo una vez acuñado y convertido ya en moneda. Una vez instalado el cospel sobre la maceta, otros operarios agarrando los brazos del volante hacían subir el tornillo hasta su tope y lo dejaban caer con fuerza sobre el cospel quedándose impresos en él los diseños marcados en los dos troqueles antes descritos. Mientras los operarios del volante volvían a hacer subir el tornillo, el monedero retiraba de la maceta la moneda ya acuñada y la sustituía por un nuevo cospel.

Extracto del libro Real Casa de Moneda de Segovia. Un paseo por la historia del Real Ingenio